Días antes - Capitulo 1



Año 1549 D.C

Los túneles nos llevaron fuera de la ciudad, a un kilómetro y medio de la puerta principal. Parecía que estábamos a salvo y así lo creímos durante los días siguientes, en los cuales escapábamos a pie del sitio que había sido nuestro hogar durante tanto tiempo. Aún recordábamos los gritos, los lloros de nuestra gente querida, sus miembros cortados y los ojos rojizos y llenos de odio de esos seres, trepando por nuestros hogares y cazándonos como si fuéramos conejos indefensos.


El miedo se había adueñado en nuestros corazones y las cerca de 50 personas que logramos escapar de allí iniciamos un viaje largo y duro hacia el siguiente asentamiento humano. Sabíamos que los hombres lobo nos rastrearían, tuvimos que ocultar nuestro rastro y olor con barro y dejamos algunas pistas falsas en el bosque de nuestras vestimentas.


Siguiendo las órdenes de argent seguimos un largo camino sin apenas descansar y cogiendo armas, alimentos, ropas, armaduras y caballos de cualquier poblado que encontrábamos, por aquí no se veía muy a menudo lobos, cuando nos encontrábamos con alguno de ellos, argent se enfrentaba a ellos y en el camino nos iba enseñando como matar bestias, queríamos ser tan buenos en cazarlos como lo era ella.


Nos enseñaba a rastrearlos a convertirnos en cazadores y no en la presa, sobre todo a utilizar la espada, el arco y la ballesta, aprendíamos a movernos con las pocas cosas que teníamos, ahora éramos pocos y solo nos quedaba nuestro espíritu de seguir hacia delante.
Esa misma mañana argent nos explico cómo atacaban y vivían las bestias, se abalanzaban sobre los tobillos para arrastrarte y devorarte vivo, sino estábamos preparados para cuando nos los encontráramos, solo seríamos un rebaño de carne fresca para ellos. Vivian en manada, eso dificultaba mucho el poder matarlos ya que nunca estaban solos.


Nos advirtió que había dos clases de hombres lobo, los alfa y los beta, los alfa eran los líderes de la manada y los que podían convertir a alguien en hombre lobo solo de un zarpazo o una mordedura y los beta eran simplemente la manada del macho alfa, donde iba el alfa iban todos los demás, el era quien les daba las órdenes a la manada, si acabábamos con él, acabábamos con la manada. El macho alfa tenía muy mal genio según nos contaba argent, eran inteligentes y astutos, podían controlar sus transformaciones, eran los únicos.


Aquellas bestias sí que eran un problema... Eran el doble que un beta, mas rápido, fuertes e impredecible.


Estuvimos todo el día andando, nos turnábamos los caballos cada 2 horas más o menos, parábamos poco a descansar pero cuando lo hacíamos había 6 que hacían guardia para dar la alerta en caso de ver algún licántropo, los demás aprovechábamos para descansar. Estaban todos excitados y ansiosos de cazar bestias, argent les decía que eran ingenuos y morirían como se confiaran, aun así era su motivación, lo que les hacía seguir hacia delante sin detenerse, el vengar a sus familiares y amigos. La guerra había empezado y nadie estaría a salvo, solo los más fuertes sobrevivirían ante los sucesos que estaban por llegar…

Nos encontrábamos en un bosque interminable, los arboles ocupaban gran parte del cielo sin visión alguna al exterior, median más de 20 metros cada uno. Según nos conto argent la líder de los supervivientes, faltaban 2 días más para llegar al próximo poblado.

Estuvimos semanas andando y entrenando, ya habíamos andado gran parte del inexorable camino que teníamos por delante, Argent nos había preparado para cazar y en nuestros corazones residía el odio, no dejando espacio en nuestros corazones para nada más.
 Estábamos preparados para salir de caza no de hombres lobo, aun no, primero teníamos que aprender a cazar ciervos y todo tipo de animales que se podían encontrar en aquellos bosques frondosos. Esta es la historia de argent y de cómo consiguió salvarnos a todos de la extinción. Ninguno de nosotros estábamos preparados para lo que el futuro nos iba a deparar, pero sin los argent no habría habido futuro alguno.