Mía y el secreto familiar - Capitulo 2



Mía cogió su abrigo, ya que hacía mucho aire y era demasiado friolera, le venía algo ancho y estaba forrado con piel y pelos  de animal, a ella le encantaba y lo tenía como un recuerdo de los inviernos duros que había pasado junto a su familia, se puso las botas de cuero y la bufanda que le había regalado su madre la pasada semana.

-          Ya estoy lista, ¿vamos?
-          Si, vámonos ya, que  Marco nos estará esperando.- Dijo Laura  riéndose.

Salieron de la casa y se pusieron en camino a  una pequeña cafetería en la que habían quedado. Por el camino Mía les contó a Laura y a Cristina lo de aquel diario polvoriento, con el lema de su  familia y aquellos extraños dibujos, dibujados en plata minuciosamente, en la portada.

-          Haber déjame que lo vea - dijo Cristina muy interesada.
-          Toma, pero ten mucho cuidado, parece que es antiguo y es muy importante para mi familia.
-          ¡Tranquila lo protegeré con mi vida! - se empezaron a reír las tres amigas.

Mía lo cogió de su bolso, le quito la bolsa de cuero y se lo dejo a su amiga. Las tres se quedaron en silencio, embobadas observando el diario. Laura fue la que rompió el silencio, leyendo el lema grabado a fuego en la portada del libro, en voz alta.

<<“Contra toda oscuridad, la plata relucirá, cuando todo se repita los demonios de la luna dominaran y tan solo sucumbirán ante un argent.” >>

-          Joder Mía, que mal rollo. ¿Qué quiere decir “cuando todo se repita"?. ¿Que se repita el que?
-          No lose, pero tengo ganas de averiguarlo. Supongo que será el diario de un antepasado mío - dijo Mía con firmeza.
-          Yo conozco a un historiador amigo de mis padres que quizá te pueda ayudar, se llama Henry y ahora está trabajando en la catedral, Santa María de Toledo –dijo cristina con aires de superior.

Mía se quedo pensativa, quería averiguar todo sobre aquel diario, pero habían quedado ya con Marco y no lo podían dejar tirado.

-          De acuerdo tu ganas Cristina, comeremos con Marcos y luego iremos a ver a Henry el amigo de tus padres haber que nos puede decir sobre el diario. ¿vale?-dijo Mía suspirando.

Pasaron las horas rápidamente en compañía de su amigo Marco, se rieron bastante y estuvieron bromeando casi toda la tarde con el diario y metiéndose un poco con Mía, a ella no le importaba porque sabía que lo hacían cariñosamente y de buen rollo.
Cuando acabaron la comida Cristina, Laura y Mía se despidieron de Marco, le dijeron la verdad, que iban a ver a un historiador amigo de los padres de Cristina para ver que les podía decir sobre el diario.

Estuvieron andando entre las retorcidas calles de Toledo, estrechas y muchas sin salida, un completo laberinto para quien no se las conoce.
La catedral se encontraba en la zona turística, en el casco antiguo por lo que tuvieron que recorrerse casi toda la ciudad de punta a punta hasta llegar a su destino.

La catedral data del año 1226 cuando “Fernando III El Santo” mando su construcción. Se alargó  hasta el 1446, momento en que se terminaron de construir las bóvedas de la nave central. Se trata de una arquitectura gótica. La catedral por dentro Consta de 5 naves, todas ellas cubiertas con bóvedas de crucería y estrelladas.

Uno de los guardias que se encontraba en la puerta, condujeron a Mía y a sus 2 amigas, Laura y Cristina hacia la capilla mayor donde Henry se encontraba.
Henry era un hombre mayor de unos 50 años que inspiraba confianza, “la suficiente para que Mía le enseñara el diario”. Era un hombre muy reservado, no solía hablar ni relacionarse mucho con la gente, él prefería fundirse en la lectura y en los mundos que te proponían los libros. Aquellos libros de historia, sobre guerras pasadas y leyendas no muy fiables ni fáciles de entender.  
A Cristina y Laura todo aquello le parecía una tontería, según ellas decían << lo pasado, pasado está y nada vas a poder cambiar>>. Mía lo sabía y por tanto no decía lo mucho que todo aquello le gustaba, no quería parecer la chica rara del grupo que lee historia y libros “aburridos”.

-          ¿Hola Henry te acuerdas de mí? – dijo Cristina en voz baja. Henry se giro y miro hacia las 3 chicas, pensando…  Al fin rompió el silencio. – Ah, hola Cristina que tal están tus padres, hace ya tiempo que no sé nada de ellos.
-          Bien la verdad, ahora mismo están en casa pero no vengo por ellos, he venido a verte para ver si podías ayudar a mi amiga.
-           Hola Henry me llamo Mía argent – << Henry se sobresalto, el rostro se le puso pálido y le reflejaba respeto. >>  - mi familia y yo somos nuevos en la ciudad, he venido porque he descubierto un pequeño diario, pienso que es de mi familia y quería saber que me podías decir sobre él, parece muy antiguo. –Dijo Mía interrumpiendo a Cristina.
-          Haber déjamelo que le eche un vistazo. – dijo Henry volviendo a la normalidad.

Mía lo sacó del bolso rojo que tenia y se lo dejó a Henry, estaba ansiosa de averiguarlo todo sobre aquel extraño libro. Las 3 amigas se quedaron en silencio a la espera de que Henry inspeccionara el diario. 

– Si, tienes razón es muy antiguo, pertenece al año 1500 D.C más o menos, basándome en la escritura y en los materiales de los que está compuesto el libro.
Había oído leyendas sobre estos diarios pero no sabía que eran ciertas. Este libro según cuentan las leyendas, el apellido Argent se remonta a varios siglos atrás. Adquirió sobretodo renombre en la edad media, sobre el año 1500 D.C.  El origen de tu apellido, Mía, se remonta a esta fecha. Las primeras apariciones tuvieron su origen en Francia, en pequeños pueblos del interior, en pleno apogeo  de la caza de brujas. Antes de esta fecha, el nombre de tu familia no existía, apareció de la nada.
Henry carraspeó un poco y continuó con su análisis.

-          El último Argent del que tenía constancia hasta ahora, fue de Elisabeth Argent, una antepasada tuya, Famosa.  No sabía nada de su linaje hasta que has traspasado la puerta de esta catedral y os habéis presentado ante mí, y cual es mi sorpresa que me traes aquello que un historiador como yo, mataría por tener, “El diario de Elisabeth Argent”

Mía estaba confusa, acababa de descubrir que de alguna forma su familia formaba parte de la historia y que alguien la conocía. Esa parte que sus padres siempre se habían dedicado a ocultarle, ahora estaba a su alcance gracias a ese extraño personaje.

-          ¿Porque es famosa Elisabeth Argent?¿Qué hizo?
-          Esa es una pregunta compleja querida. Si utilizas el vocablo famosa con las mismas connotaciones que pueda tener en nombres como los reyes católicos, Colón, Albert Einstein o Edison, no, no fue famosa. Si utilizas este término desde el punto de vista de un erudito de tiempos recónditos, de un investigador de las historias perdidas de la humanidad, puedo decirte Mía, que Elisabeth Argent fue una de las mayores heroínas que han existido en toda la faz de este planeta, y que anónimamente, sabiéndolo solo unos pocos entre los que me siento afortunado de pertenecer, saben que hizo este personaje por todos nosotros. Posiblemente el mundo nunca habría existido como lo conocemos sin la existencia de Elisabeth Argent.
-          Ufffff, joder Mía, te nos has hecho importante en un momento – dijo Cristina entre risas
-          Chicas, ahora tengo trabajo y me gustaría echarle un vistazo al libro con tranquilidad, sino tienes inconveniente Mía, deja que lo lea con detenimiento y mañana puedo comentaros algo de ello.
Mía lo miró con recelo, quería saber cosas acerca de Elisabeth, quería saber que le ocultaba la historia, pero algo le decía que no se separase de ese libro, quería leerlo, ella primero, quería volver a aquella época de caos y saber que pasó. Así que amablemente Mía habló.

- Henry, preferiría echarle un vistazo yo primero, si quieres te lo traigo mañana o cuando tengas un poco         más de tiempo y lo leemos  aquí juntos y me cuentas más cosas sobre el tema. Acabo de encontrarlo y necesito leerlo.

El historiador durante un momento pareció fruncir el ceño y mirarle con unos ojos acusadores y oscuros, pero, fue solo un momento. Simplemente bajó la cabeza y asintió con un gesto.

-          De acuerdo, como tú veas.  Vente mañana por la tarde, a eso de las seis que estaré sólo y desocupado, así podremos dedicarle un tiempo a la lectura sin interrupciones. Te contaré todo lo que se sobre el tema. ¿Estás de acuerdo?

Mía asintió, contenta y con una pequeña sonrisa, por todo lo que acababa de descubrir.

El diario - Capitulo 2



Viernes 15 de febrero del 2008


La bolsa estaba cerrada por la parte superior, por un hilo dorado que ella cuidadosamente, quitó.  Metió la mano dentro y Sacó un pequeño libro, de tapas de cuero, con algunas hojas sueltas…. Se notaba que era algo muy antiguo, algo que había pertenecido a su familia desde hacia muchas generaciones. 

La portada del libro rezaba unas palabras en dorado: 

“Contra toda oscuridad, la plata relucirá, cuando todo se repita los demonios de la luna dominaran y tan solo sucumbirán ante un argent.” 
Debajo de aquellas palabras aparecía el nombre de Meredith Argent, salvadora de todo.

Mía abrió el libro y vio muchas páginas escritas a mano, sin apenas ilustraciones y con fechas en la parte superior. Aquello era un diario.

La única ilustración que aparecía era la de una mujer que se asemejaba a ella, más mayor con una espada ensangrentada en una mano y una piel de lobo sobre sus hombros. Su mirada era dura y le recorría un escalofrío cada vez que la veía con fijeza. Mía iba a empezar la lectura de aquel extraño diario, cuando alguien llamando a la puerta de su casa, la sobresaltó. Ella cogió el diario, lo guardo rápidamente en la bolsa de cuero  que lo había envuelto, y lo metió en su bolso. Era un bolso rojo y  grande como a ella le gustaban, se lo había regalado su madre.

Después de esto, con la mente aún algo turbia, fue a abrir la puerta. Seguía viendo la ilustración de aquella mujer y seguía sintiendo un escalofrío muy fuerte solo de pensar en aquella frase: “…los demonios de la luna dominaran…”

Al abrir, se encontró con Laura y Cristina. Ellas habían aprendido más rápido el camino a su casa que ella misma, y allí estaban, de pie mirándola con una sonrisa en los labios.

Laura era una chica risueña, con el pelo rubio y cara de muñequita, parecía frágil, pero lo que la gente no sabía es que era mucho más fuerte e inteligente de lo que quería aparentar. Y la verdad es que lo conseguía, a ella la engañó, cuando la conoció.
Cristina en cambio parecía una chica más seria y tranquila, aunque nada es lo que parece a esas edades. Tenía el pelo rizado y pelirrojo, se podía decir que era guapa, aunque unas pequeñas gafitas, estropeaban un poco su jovencita cara y le daban un aspecto más de “empollona”, aunque sólo era una máscara, podía llegar a ser la más descarada del grupo cuando se lo proponía. 

Hoy les tocaba irse de comida por Toledo, habían quedado la semana pasada y Mía ya no se acordaba. Es más, no disponía de mucho dinero en metálico, tendría que pedirles algo a sus padres cuando llegaran.
-          Hola Mía, por lo que veo no te acuerdas de las amigas eh? – dijo Cristina mientras le quitaba importancia con un gesto – no importa, coge lo que tengas que coger que nos vamos.

Por lo visto, su cara era transparente, se ve que la sorpresa se veía claramente reflejada en su rostro.
-          Hemos quedado también con Marco, espero que no te importe – susurró Laura por lo bajo, con un tono cómplice – es un poco payaso, pero es un chico simpático y sus padres tienen bastante dinero, con suerte puede que nos invite a comer. 

La sonrisa de Laura fue grande, espléndida como ella. Era una chica muy alegre. Marco, no era el chico más de su agrado, pero era simpático e intentaba gustar. Un poco nervioso y payaso para su gusto, pero no era mala compañía y solías acabar riéndote mucho con él. No parecía mal plan para una tarde de viernes, aunque los últimos acontecimientos, el diario, no le dejaba pensar en otra cosa. Pero sus amigas no le dejarían tranquila, sabía que no podía luchar contra un plan preestablecido, se la comerían.

Así que tendría que aplazar su interés… o tal vez ellas pudieran ayudarla...

Mía Argent - Capitulo 2



Viernes 15 de febrero del 2008


Mía era una chica normal de cabello oscuro y largo, sus ojos color oscuro parecían penetrar en la oscuridad, alguna vez le habían dicho que parecía un depredador a la espera de su presa.

Tenía 18 años y la verdad es que mía tenia éxito con los chicos, tenía una figura esbelta, no era muy alta pero podía intimidar a cualquiera con su mirada. Según decía su madre eso era algo que le venía de familia, ella era Mía Argent. Eso era algo que siempre le había hecho sentirse orgullosa.

Ese mismo año iba a terminar segundo de bachillerato en un instituto de Toledo, cerca de una de las puertas de la ciudad. El ambiente del instituto era agradable y se había adaptado con facilidad. La verdad es que los “Argent” habían sido una familia muy viajera, cosas del trabajo de sus padres. Ese era su primer año en Toledo desde hacía 15 años para ella era como si fuera la primera vez que vivía en Toledo, había pasado mucho tiempo desde aquello, era una forastera, sus amigos de la infancia ya no estaban. Las calles de aquella ciudad, extraña para ella, se le hacían familiares pero no llegaba a orientarse entre ellas.
La parte antigua de Toledo, recordaba a una antigua ciudad medieval con sus muros, sus torres, sus calles empedradas y sus callejuelas. Toledo parecía un verdadero laberinto de calles estrechas y muchas de ellas sin salida alguna. Orientarse por ellas era una verdadera hazaña si no las conocías bien.

Mía vivía en una antigua casa del casco antiguo de Toledo, escondida entre decenas de callejuelas que tenias que atravesar para llegar a ella. La casa se encontraba en un callejón sin salida que no parecía gran cosa desde el exterior, sin embargo por dentro era una verdadera mansión antigua y llena de los recuerdos que generaciones pasadas habían dejado en ella. Desde siempre aquella casa les había pertenecido. La familia de Mía siempre le decía que estuviera orgullosa de ser un argent pues significaba mucho y habían formado parte de la historia. Ella había intentado sonsacar a sus padres parte de esas historias, mía quería saber porque era importante su nombre, quería saber de dónde provenía, sentirse orgullosa de sus antepasados. Eso era algo que sus padres le habían sabido inculcar siempre, el orgullo por la familia, por el pasado. Eso era lo más importante para ellos, la familia.
Había elegido hacer un bachillerato de letras, aunque la decisión no fue fácil, le gustaban las ciencias, la lógica, las matemáticas y la física, le gustaba saber por qué ocurrían las cosas, pero el poder de la historia y de la palabra le llamaba con más fuerza.

La historia la apasionaba, todos esos relatos, leyendas que te transportaban a un universo paralelo de violencia, guerras, traiciones y mitos le fascinaban. Sobre todo era él “como habíamos llegado hasta aquí”, esa pregunta se la hacía muchas veces en voz alta y el hecho de ver como las hebras de la historia se entrelazaban de tal manera, que daban forma al presente era algo que la impresionaba.
Aquel día era viernes y llegó a las 15:00 a casa. Salía del instituto a las dos y media y se entretuvo un poco hablando con sus dos recientes amigos, Laura y Cristina, dos chicas formidables que la habían acogido como si fuera una más. Ya conocía algo aquellas calles y no se perdía con tanta facilidad como al principio.
La casa estaba vacía, sus padres no llegarían hasta el día siguiente. Sentía como un pequeño escalofrío cada vez que cruzaba la casa sola y vacía, pero a la vez le maravillaba, le gustaba sentarse en un cómodo sillón victoriano a leer relatos y leyendas. Esta última semana había empezado con el libro rimas y leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer. Las leyendas estaban ambientadas en Toledo, y eso la hacía, si cabe, un lugar un poco más mágico. Se pasaba las horas muertas allí, al lado de una chimenea del siglo XV, que tenía tallado en piedra una seríe de símbolos y figuras que parecían una mezcla entre hombres y lobos… parecía como si fuera la crónica de una transformación. Aunque ella no sabía muy bien que tenía de especial, con respecto a otras, le gustaban aquellas figuras y el calor que desprendía.

Ese día se paró a mirar con más detalle la estancia… grande y acogedora, con pieles de animales salvajes como alfombras, con ballestas antiguas colgadas en las paredes y las cabezas de dos lobos colosales, de color gris, casi blanco, a ambos lados de la chimenea…
Encima de ella, había una colección de balas plateadas de diferentes tamaños, metidas en diversas cajitas de cristal.

No pudo ese día con la curiosidad, a pesar de que sus padres eran muy protectores con todo lo que constituía su pasado. No querían que rompiese nada. A pesar de ello, se acercó a la chimenea y rozó con sus manos la secuencia de figuras de hombres y lobos, fue pasando la mano por cada una y notando el frío de la piedra.

En una de esas figuras apoyó algo de peso, ya que estuvo a punto de caer por un tropiezo con el sillón, consiguió mantener el equilibrio a duras penas y oyó un “clack”.
La piedra se movió, y dejó un hueco que antes no existía. Mía miró con detenimiento aquello y vislumbró algo dentro de allí. Era como una bolsa vieja de piel, polvorienta y cerrada, tenía la forma de un libro. Lo sacó con cuidado y lo apoyó en la mesa de cristal que tenía al lado y sopló. Ante sus ojos apareció el escudo de la familia y el nombre de ARGENT en plateado y con un lobo gris atravesado por una espada.

Días antes - Capitulo 1



Año 1549 D.C

Los túneles nos llevaron fuera de la ciudad, a un kilómetro y medio de la puerta principal. Parecía que estábamos a salvo y así lo creímos durante los días siguientes, en los cuales escapábamos a pie del sitio que había sido nuestro hogar durante tanto tiempo. Aún recordábamos los gritos, los lloros de nuestra gente querida, sus miembros cortados y los ojos rojizos y llenos de odio de esos seres, trepando por nuestros hogares y cazándonos como si fuéramos conejos indefensos.


El miedo se había adueñado en nuestros corazones y las cerca de 50 personas que logramos escapar de allí iniciamos un viaje largo y duro hacia el siguiente asentamiento humano. Sabíamos que los hombres lobo nos rastrearían, tuvimos que ocultar nuestro rastro y olor con barro y dejamos algunas pistas falsas en el bosque de nuestras vestimentas.


Siguiendo las órdenes de argent seguimos un largo camino sin apenas descansar y cogiendo armas, alimentos, ropas, armaduras y caballos de cualquier poblado que encontrábamos, por aquí no se veía muy a menudo lobos, cuando nos encontrábamos con alguno de ellos, argent se enfrentaba a ellos y en el camino nos iba enseñando como matar bestias, queríamos ser tan buenos en cazarlos como lo era ella.


Nos enseñaba a rastrearlos a convertirnos en cazadores y no en la presa, sobre todo a utilizar la espada, el arco y la ballesta, aprendíamos a movernos con las pocas cosas que teníamos, ahora éramos pocos y solo nos quedaba nuestro espíritu de seguir hacia delante.
Esa misma mañana argent nos explico cómo atacaban y vivían las bestias, se abalanzaban sobre los tobillos para arrastrarte y devorarte vivo, sino estábamos preparados para cuando nos los encontráramos, solo seríamos un rebaño de carne fresca para ellos. Vivian en manada, eso dificultaba mucho el poder matarlos ya que nunca estaban solos.


Nos advirtió que había dos clases de hombres lobo, los alfa y los beta, los alfa eran los líderes de la manada y los que podían convertir a alguien en hombre lobo solo de un zarpazo o una mordedura y los beta eran simplemente la manada del macho alfa, donde iba el alfa iban todos los demás, el era quien les daba las órdenes a la manada, si acabábamos con él, acabábamos con la manada. El macho alfa tenía muy mal genio según nos contaba argent, eran inteligentes y astutos, podían controlar sus transformaciones, eran los únicos.


Aquellas bestias sí que eran un problema... Eran el doble que un beta, mas rápido, fuertes e impredecible.


Estuvimos todo el día andando, nos turnábamos los caballos cada 2 horas más o menos, parábamos poco a descansar pero cuando lo hacíamos había 6 que hacían guardia para dar la alerta en caso de ver algún licántropo, los demás aprovechábamos para descansar. Estaban todos excitados y ansiosos de cazar bestias, argent les decía que eran ingenuos y morirían como se confiaran, aun así era su motivación, lo que les hacía seguir hacia delante sin detenerse, el vengar a sus familiares y amigos. La guerra había empezado y nadie estaría a salvo, solo los más fuertes sobrevivirían ante los sucesos que estaban por llegar…

Nos encontrábamos en un bosque interminable, los arboles ocupaban gran parte del cielo sin visión alguna al exterior, median más de 20 metros cada uno. Según nos conto argent la líder de los supervivientes, faltaban 2 días más para llegar al próximo poblado.

Estuvimos semanas andando y entrenando, ya habíamos andado gran parte del inexorable camino que teníamos por delante, Argent nos había preparado para cazar y en nuestros corazones residía el odio, no dejando espacio en nuestros corazones para nada más.
 Estábamos preparados para salir de caza no de hombres lobo, aun no, primero teníamos que aprender a cazar ciervos y todo tipo de animales que se podían encontrar en aquellos bosques frondosos. Esta es la historia de argent y de cómo consiguió salvarnos a todos de la extinción. Ninguno de nosotros estábamos preparados para lo que el futuro nos iba a deparar, pero sin los argent no habría habido futuro alguno.

Ataque al poblado - Capitulo 1



Año 1549 D.C

Hicimos tocar la campana de alerta enseguida tuvimos a 250 hombres listos y entrenados para matar en los lugares más altos, tenían arcos cargados con flechas de platas, argent mando a que todo hombre capaz de luchar empuñara una espada, mando a las familias a encerrarse en las casas otros los mando a los túneles subterráneos que cubrían toda la ciudad en un radio de 3 km, solo había una salida posible para salir, daba al bosque algo alejado de la ciudad, era nuestra vía de escape en caso de no resistir ante un ataque. 

 Los hombres lobos estaban cada vez más cerca y nosotros estábamos ya preparados con nuestras espadas de plata y antorchas. En seguida aquellas bestias se acercaron al poblado, los arqueros empezaron a disparar pero aquellos animales eran demasiado rápidos solo consiguieron matar a unos cuantos los demás esquivaron cualquier flecha posible, se acercaron a la muralla y treparon había docenas de lobos trepando, creí que era nuestro fin, había hombres lobo por todas partes asediando la ciudad, metiéndose en las casas de los refugiados, masacrando a la multitud de personas que éramos, yo estaba en la fila de soldados dentro de la ciudad, argent nos mando hacer un circulo para cubrirnos las espaldas. Se nos acercaron docenas de hombres lobo, la mayoría morían antes de verlos, los más hábiles conseguían herir o matar a alguno.


Era una pesadilla había cientos de lobos por la ciudad cada vez eran más, trepaban por las murallas, masacraban a los arqueros, se colaban en las casas de los más débiles, eran familias inocentes muriendo ante nuestros ojos sin poder hacer nada, solo esperar a que se acercaran para matarlos, teníamos trampas y círculos de aceite que prendíamos, para encerrarlos y quemarlos vivos, tirábamos aceite desde las torres.  Aun así no era suficiente, eran demasiados y nosotros no estábamos preparados para todo esto, argent mando la retirada, todos sabíamos que hacer, corrimos hacia los túneles, éramos la presa y ellos los cazadores, no podíamos hacer nada.

En menos de lo que imaginaba el poblado fue arrasado y la gente que no fue hacia los túneles, murió, una vez todos estábamos a salvo en los túneles, argent salió con su antorcha y su espada matando a todo hombre lobo que se le acercaba era maravilloso ver como se movía, con esa rapidez y astucia, entonces supe que yo quería aprender, aprender a ser un cazador de verdad. Corrió y corrió, fue hacia una casa que estaba en llamas, había unos niños gritando socorro, encerrados, sin escapatoria y aquellas bestias estaban rodeando la casa para comérselos.
 Argent, saco la ballesta y empaló a 2 hombres lobo que se le venían contra la pared. Siguió corriendo y mato a 3 mas con su espada, cogió la antorcha y ahuyentó a otro que venía por su derecha, directo a los tobillos, se metió en la casa, antes de encontrarse con mas bestias rabiosas cogió a 2 niños que estaban allí, asustados, su madre estaba a pocos metros desangrada y colgada del techo, como si de un conejo recién cazado se tratase. Metió a los niños en el túnel que se encontraba bajo la mesa del salón, a salvo de aquellos lobos astutos y con sed de sangre. Huyeron por aquel túnel oscuro, lleno de polvo y sucio, estaba encharcado pero era mejor que ir por arriba con aquellas bestias sueltas…

Tardaron poco tiempo en unirse a los demás, estuvieron corriendo horas por el túnel, hasta que al fin hallaron la salida. Los demás estaban expectantes esperándolos y con esperanzas de ver a sus familias y amigos, unos pocos tuvieron suerte, recuperaron a sus familiares, otros no tanta, la mayoría se quedaron solos sabiendo que sus niños, padres, madres o amigos habían sido devorados por los lobos.

Entonces mire a mi alrededor, solo veía caras en pena, llorando por su gente, esa noche se derramo mucha sangre. Aquellas bestias nos habían declarado la guerra, eso estaba claro, no teníamos forma de defendernos ante tales seres, eran demasiados y ellos no estaba preparados para esto, habían perdido la esperanza.


Introducción - Capitulo 1



Año 1549 D.C

El aire de cuento de hadas que tiene la  historia que os voy a contar, hace que sea difícil que la toméis en serio, Pero es cierta, según la leyenda dice había una raza de seres  extraordinarios que se convertían en lobo a voluntad, eran más fuertes cuando se aproximaba la luna llena. Eran cazadores natos, eran inteligentes y despiadados, llenos de rabia. El hombre-lobo poseía la fuerza y la astucia del lobo salvaje, pero conservaba la voz y los ojos humanos, gracias a lo cual se le podía reconocer. Esta es mi historia y la del mundo que conocemos hoy en día.


En una época de misterio y mal augurio había una joven llamada  argent, significaba “plata “en francés, era de pelo moreno con unos ojos penetrantes oscuros, casi negros, tenía personalidad, era de mente fría y despiadada, nunca había visto algo igual, cuando se enfadaba no había quien la parara. Era cazadora de hombres lobo, como muchos de nosotros, pero ella al contrario que nosotros había nacido para esto, proviene de una estirpe de cazadores, desde hace siglos su familia caza hombres lobo, argent había perdido a toda su familia en una emboscada por parte de estas bestias apestosas y ahora es la única descendiente de esta estirpe.   


A estas alturas el mundo ya estaba derrumbado todo se viene abajo, el mundo que conocíamos ya no es el que era, ahora hay por todas partes todo tipo de bestias rondando por el mundo. Animales enormes con grandes dientes, garras largas y muy afiladas, podrían partir a una persona de un solo zarpazo. Con un mordisco pueden segregar una toxina en tu organismo y empezar a cambiar hasta ser uno de ellos. 

Hay resistencias de personas luchando contra estas bestias llamadas hombres lobo, son vulnerables a la plata y al fuego, pueden escuchar como late tu corazón a 1 km de distancia, son fuertes, agiles y nunca se rinden, viven y mueren para cazar, son depredadores natos. Viven en manadas y cazan en manada, solo a  un recién infectado lo puedes encontrar solo sin la protección de la manada, ya que primero tienen que hacer un rito de iniciación en su primera luna llena.
 
Todo esto nos lo ha enseñado argent la líder de la resistencia. Nos está entrenando para luchar rastrear y matar bestias. Nos enseña a manejar la espada y el cuchillo, tan bien como nuestro propio cuerpo a ser agiles y silenciosos, no temer ante nada. Cuando empezamos y entramos en la resistencia éramos más de 2000, había familias enteras niños y madres, recién nacidos, todos bajo nuestra protección, solo sobrevivimos los más fuertes. Un día era de noche la luna cubría gran parte del cielo,  a lo lejos vimos una manada de casi 100 hombres lobo, arrasaron el poblado mataron a todos los niños y mujeres, fueron a por los más débiles.